El pescador Omar Bentancur detalló en FM Gente que trabajan en la interacción con los lobos marinos, buscando una forma amigable de mitigar el impacto que generan al robar pescados de los palangres. Por eso se abocarán a colocar nasas -trampas o jaulas en las que entran los peces- en las barcas como una salida sustentable, señaló el vocero de POPA. “Con esta modalidad de pesca diferente, capaz que probando este sistema, podemos llegar con más pescado a nuestros hogares”, agregó.
La rentabilidad de la pesca artesanal “decae” -sostuvo Bentancur- no sólo por la voracidad de los leones marinos sino por las dificultades que existen para colocar el producto fresco. “Se dice que lo más difícil es la captura pero además se llega al puerto y no hay a quien venderle porque la gente compra pangasius. Es más difícil colocar y vender el pescado cuando llegamos a puerto que pescarlo”, lamentó.
En ese sentido, otra parte del dinero otorgado por la ONG alemana Yaqu Pacha se destinará a una campaña de información pública contra el consumo de esta especie vietnamita, de criadero, que tendría efectos nocivos sobre la salud humana y que compite, por su precio, con los pescados autóctonos.
Bentancur remarcó que mucha gente compra esta especie porque es más económica y no tiene espinas, sin saber que “no es fresco, no contiene fósforo ni vitaminas y podría ser cancerígeno”. En otros casos, les pasan “pangasius por lenguado” porque son carnes de aspecto parecido aunque consumir la vietnamita es “como comer cartón”, graficó el pescador.
Si bien la Dirección Nacional de Recursos Acuáticos (Dinara) prohibió vender pangasius por brótola o lenguado, no todos los establecimientos respetan esa disposición. “La gente está siendo engañada y no se da cuenta de lo que está comiendo porque le dicen que es un pescado de la zona”, señaló Bentancur, para explicar la necesidad de una campaña de información.
mr
(foto: un pangasius)