La endocrinóloga Alicia Markevicius explicó que el Ozempic no produce resultados inmediatos ni milagrosos, detalló contraindicaciones, efectos adversos y remarcó que su uso requiere control médico, cambios alimentarios y actividad física sostenida.
Ante el marcado incremento en la demanda de Ozempic en las últimas semanas, la doctora Alicia Markevicius advirtió sobre los riesgos del uso inadecuado del medicamento y cuestionó la idea instalada de que se trate de una solución rápida para bajar de peso. En diálogo con La Contratapa de la Revista de FM GENTE, señaló que “tenemos que empezar a borrar esos mitos que existen de la droga mágica, porque no es una droga mágica”.
La especialista explicó que la semaglutida fue desarrollada para el control de la diabetes tipo 2 y que su efecto sobre el peso aparece asociado a cambios en el apetito y en el vaciamiento gástrico. “Actúa a nivel del centro del apetito, disminuyéndolo, y a nivel del estómago, retardando el vaciamiento gástrico. Son dos recursos para ayudar a comer menos, pero el que elige lo que va a comer es uno”, afirmó.
Markevicius indicó que el descenso de peso esperado no es inmediato ni elevado en el corto plazo. “Estamos hablando de tratamientos de un año y medio, con descensos de entre un 5 y un 15%, y como máximo un 20% en los hiperrespondedores”, precisó, y agregó que el objetivo principal es “aprender a comer de otra manera y sostenerlo en el tiempo”.
La médica advirtió sobre la automedicación y la influencia de las redes sociales. “El problema es la autoindicación o la indicación de TikTok o Facebook, no del médico de referencia”, sostuvo. En ese sentido, remarcó que antes de iniciar el tratamiento deben descartarse contraindicaciones como antecedentes de pancreatitis, triglicéridos elevados, litiasis vesicular, cirugías programadas o embarazo.
En el caso de los pacientes diabéticos, señaló que el fármaco puede mejorar de forma significativa el control metabólico, aunque requiere controles previos y seguimiento. “Un diabético tiene que realizar un control oftalmológico antes de iniciar el tratamiento, porque una retinopatía no tratada puede empeorar”, explicó.
Subrayó que no todos los diabéticos son candidatos al medicamento. “Es para un grupo reducido en el que ya se agotaron otras opciones terapéuticas. Es un producto de alto costo y no integra el formulario terapéutico nacional”, indicó.
Respecto a los efectos adversos, detalló que los más frecuentes son náuseas, vómitos, diarrea o constipación, y que la dosis debe aumentarse de forma gradual. “Nunca se hacen aumentos antes de cuatro semanas”, aclaró. También mencionó riesgos menos frecuentes, como alteraciones gástricas, problemas renales asociados a la deshidratación y efectos visuales poco comunes.
Finalmente, la endocrinóloga alertó sobre el efecto rebote tras la suspensión del tratamiento. “El día que se deja de usar, desaparece el efecto del producto. Si no se aprendió a comer bien, el fracaso es casi seguro”, afirmó. En ese marco, concluyó: “Es una herramienta que bien usada puede traer grandes beneficios, pero mal usada puede ser un desastre. No es un producto para automedicarse”.