Un motonetista que embistió el cuerpo y cayó, se asustó y volvió a su trabajo, contando el hecho más tarde a sus compañeros. Sin embargo, de las pericias realizadas, surge que el vehículo que provocó la muerte de Vlado Eizmendi, pesaba más de 500 kilos.
Para Marcela Privas, el hecho de que no haya aparecido ningún testigo “es signo de una enfermedad social”. “Alguien tiene que haber visto algo a esa hora. Es una ruta muy transitada. Estamos en el lugar de la joda. A esa hora transita mucha gente que viene de la joda, de las fiestas”, dijo.
Es por eso, que realizó un llamado a la población para que se aclare lo ocurrido: “Nadie va a poder vivir tranquilo después de esto. Si nadie se presenta a declarar, nadie va a poder vivir tranquilo. Porque todos tenemos hijos y vivimos en este lugar. Entonces, le pido a la población, en un llamado humanitario, que por se comuniquen. Alguien tiene que haber visto algo”.