Tras revisarlo fueron incautados seis cartuchos calibre 20 por lo que fue derivado a una dependencia policial. Una vez allí los efectivos se percataron que la campera que llevaba puesta, así como el celular, eran coincidentes con los efectos denunciados por hurto en un bar momentos antes.
En el Juzgado Letrado de 2° Turno de San Carlos fue condenado como autor penalmente responsable de un delito de receptación concurriendo en régimen de reiteración real con un delito de tráfico interno de municiones, a la pena de siete meses de prisión a cumplir en régimen de libertad a prueba.
Deberá fijar domicilio, presentarse ante la autoridad policial de su domicilio una vez por semana y someterse a la supervisión y vigilancia de la DINASLA efectuando una hora de servicio comunitario diario de lunes a viernes por el plazo de tres meses.