Desde ese momento, el pesquero fue ocupado por los trabajadores, algunos de ellos con siete años de antigüedad.
Los operarios pasaron al seguro de paro, pero al terminar este beneficio, que se extendió por la pandemia, reclaman por su licencia y el despido de 25 de ellos. Se indicó que la empresa dio quiebra y puso a la venta el buque.
Barrera dijo que tienen “compañeros haciendo guardia gremial en el barco”, que está amarrado en el Puerto de Montevideo. “Tenemos miedo que zarpe, porque tiene combustible… Sale a la Zona Alfa, cambia la bandera y después no le podemos reclamar a nadie”, agregó.
Destacó que el empresario, que tiene “esta linda finca en Punta Ballena y un yate con tres motores, que vale medio millones de dólares, no nos puede dejar así. Que tenga lo que quiera. Pero compra todo esto gracias a los trabajadores…Somos casi 27 familias que estamos a la deriva”.
“Le hicimos un embargo preventivo al barco. Y no lo puede vender. Pero puede salir; por eso tenemos la guardia gremial”, explicó. “Nos siguen llevando a cuentos y se nos terminan los tiempos. Y no nos ofrecen nada”, afirmó.
Estimó que la deuda global a los trabajadores asciende a unos 600 mil dólares.
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