Mientras continúan las tareas de rescate y atención a las víctimas, el foco oficial se centra en la investigación técnica, la asistencia a familiares y las consecuencias para el servicio.
El choque y descarrilamiento de dos trenes en la provincia de Córdoba (España) dejó al menos 40 personas fallecidas, más de 150 heridas y más de 30 desaparecidas, según informaron fuentes oficiales. Del total de heridos, 112 fueron trasladados a hospitales de Andalucía y 41 permanecen internados, varios de ellos en estado grave. Entre los afectados hay también cinco menores.
La investigación quedó a cargo de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), que ya comenzó a recopilar datos técnicos de ambos trenes, del estado de la vía y de los sistemas de seguridad. También se analizan los registros de mantenimiento, las comunicaciones previas al siniestro y el comportamiento del material rodante. Las autoridades advirtieron que las conclusiones podrían tardar semanas o meses.
Mientras tanto, continúan las tareas de rescate en la zona del accidente, donde aún se trabaja para acceder a vagones dañados. Las labores se ven dificultadas por el estado de los trenes y por la caída de algunos coches a un terraplén.
El Gobierno decretó días de luto oficial y habilitó puntos de información para familiares en estaciones y hospitales. Además, se activaron equipos de asistencia psicológica en varias ciudades para acompañar a víctimas y allegados.
En el plano operativo, la conexión ferroviaria de alta velocidad entre Andalucía y Madrid permanece suspendida. El Ministerio de Transportes informó que habrá desvíos, cancelaciones y demoras durante varios días, y que la normalización del servicio no será inmediata.
Por ahora, las autoridades insisten en que la prioridad es esclarecer lo ocurrido, asistir a los afectados y garantizar condiciones de seguridad antes de retomar el servicio.