“Atenderán pedidos de refacción de edificios en el país que están apareciendo cada vez más”, alegó y reafirmó el concepto de que estas acciones ayudan a instituciones sociales, educativas, municipales o barriales y a los mismos reclusos para su rehabilitación.
“No hay mejor forma de rehabilitar a alguien privado de libertad que fomentando el trabajo intra o extra muro y con estudio”, aseveró.
El secretario de Estado recordó que 3.800 personas privadas de libertad trabajan, de un total de 10.100. La cifra en 2005 indicaba que 80 entre 8.500 trabajaban. Además, en 2015, 2.700 internos cursaron estudios secundarios.
“La situación sigue cambiando y va mejorando”, afirmó Bonomi.