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19:01

Carreño ganó la batalla táctica y anímica reviviendo a Nacional: “Se nos abrió una puerta”

El entrenador tricolor fue uno de los grandes protagonistas del histórico triunfo ante Peñarol en el Campeón del Siglo. Fortaleció el mediocampo, priorizó el orden defensivo y consiguió el resultado que necesitaba un equipo golpeado. Carreño celebró, pero puso freno a la euforia: “Todavía no estamos como para ilusionarnos”.

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Daniel Carreño asumió en Nacional con una urgencia que no admitía demasiadas concesiones. Había que ganar, recuperar confianza y empezar a reconstruir un equipo que venía golpeado. El entrenador lo entendió de esa manera y estableció un primer objetivo concreto: superar a Progreso y después afrontar el clásico ante Peñarol.

La misión terminó con seis puntos, tres partidos consecutivos manteniendo el arco en cero y, fundamentalmente, con una histórica victoria tricolor en el Campeón del Siglo.

“Cuando vine me puse como objetivo Progreso y Peñarol. Ese primer objetivo quedó cumplido. A partir de mañana empieza otro campeonato para nosotros y tenemos que ganar”, afirmó Carreño después del clásico.

El entrenador volvió además a imponerse ante un equipo dirigido por Diego Aguirre 23 años después, aunque rápidamente dejó las estadísticas en segundo plano.

Lo verdaderamente importante para Carreño era sacar a Nacional del momento complicado que atravesaba.

El técnico no intentó disfrazar el partido ni presentar la victoria como una exhibición futbolística. Por el contrario, reconoció las limitaciones de su equipo y explicó con claridad cuál había sido su prioridad.

“Fue un partido a corazón abierto, los clásicos son así. Fue un mal partido, pero venimos de un mal momento”, expresó.

Más tarde profundizó todavía más en esa idea. “Nosotros no estábamos en condiciones de ganar a fútbol”, admitió.

La frase resume buena parte de la estrategia utilizada por Nacional. Carreño entendió que, antes de intentar construir un equipo vistoso, necesitaba recuperar solidez, competitividad y confianza. “Nos pusimos el objetivo del arco en cero y cumplimos en los tres partidos. No podía ser pretensioso con jugar bien. Arrancamos de atrás hacia adelante”, explicó. Y los resultados respaldaron esa decisión.

“Los clásicos se ganan en la mitad de la cancha”

La gran apuesta táctica de Carreño estuvo en el mediocampo. El entrenador consideraba que Peñarol podía poblar esa zona y decidió responder con futbolistas capaces de sostener físicamente un partido de enorme intensidad. “Los clásicos se ganan en la mitad de la cancha”, aseguró.

El plan funcionó. Nacional logró controlar buena parte de los circuitos ofensivos de Peñarol y, una vez conseguida la ventaja, aceptó retroceder algunos metros para defenderla. “Después del gol, ellos se adelantaron y nosotros nos retrasamos”, explicó.

Carreño comparó lo ocurrido con aquellos encuentros internacionales en los que un equipo uruguayo debe saber sufrir lejos de casa. “Fue un partido de Copa Libertadores, de esos que estamos acostumbrados a jugar en Brasil o Argentina con rivales superiores a nosotros”, señaló.
El técnico terminó “muy contento con el rendimiento de todos los jugadores”, principalmente por la capacidad del equipo para interpretar el encuentro que debía jugar.

Aunque Carreño suele evitar los elogios individuales después de un clásico, hubo un futbolista al que decidió destacar especialmente: Maximiliano Silvera. “El partido de Maxi Silvera fue emocionante”, afirmó. El delantero tuvo que afrontar un encuentro de características especiales y respondió, según el entrenador, con entrega y personalidad. “Luchó mucho y los corrió. No me gusta destacar en lo individual en estos partidos, pero hizo un gran partido, con un gran peso y lo soportó”, agregó.

Distinta fue la situación de Maximiliano Gómez, quien debió abandonar el campo por lesión. Carreño evitó anticipar un diagnóstico y se limitó a señalar que, “desde la ignorancia”, considera que podría tratarse de un esguince.

Del clima hostil a una victoria histórica

El escenario también tuvo un significado particular para Carreño. Nacional consiguió ganar en un Campeón del Siglo completamente identificado con Peñarol, algo diferente a los clásicos que el entrenador vivió durante otras etapas de su carrera. “El ambiente era muy hostil, en mi época jugábamos en el Centenario”, recordó.

Su equipo respondió con disciplina y consiguió una victoria que quedará registrada por tratarse del primer triunfo clásico de Nacional en el estadio aurinegro.
Carreño, sin embargo, prefirió no detenerse demasiado en la dimensión histórica. “Capaz que al pasar los años tenga más importancia por ser el primero en el estadio de Peñarol”, reconoció. Su preocupación está puesta en el presente.

El triunfo modificó el estado de ánimo de Nacional, pero Carreño fue terminante a la hora de evitar que la euforia del clásico esconda los problemas que todavía debe solucionar. “Ganar un clásico es una alegría que en este momento va a durar muy poco porque estamos muy abajo en la tabla”, afirmó.

El entrenador considera que la victoria tiene un enorme componente emocional, aunque por sí sola no alcanza para cambiar la situación deportiva. “Todavía es preocupante la situación en la que estamos. Es un triunfo anímico, lo merece el equipo, el club y los hinchas, pero es poco y va a sonar poco”, sostuvo. Y lanzó una advertencia directa: “No estamos todavía como para ilusionarnos ni nada. Tenemos mucho para mejorar”.

La diferencia es que Nacional ahora tiene algo que antes del clásico parecía mucho más difícil de encontrar: una oportunidad. “Me gustaría jugar mejor, pero ahora comienza otra etapa, se nos abrió una puerta y vamos a intentar aprovecharla”, aseguró.

## El emotivo recuerdo para Rubén Rada

En medio de la alegría por el resultado, Carreño también tuvo palabras cargadas de emoción para recordar a Rubén Rada. “Pasé una semana con mucha emoción, quizás no encuentre las palabras en este momento, pero para Rada, un abrazo. Seguro me hubiese dicho ‘suerte Daniel, pero no para este domingo’, porque era un gran carbonero”, expresó. El entrenador contó que Matías, hijo de Rada, le había transmitido ese sentimiento y envió un saludo a toda la familia. Carreño ganó el clásico, acertó con su planteamiento y consiguió el primer gran impacto desde su regreso al banco tricolor. Pero lejos de dar por terminada la recuperación, entiende que el desafío recién comienza.

Nacional volvió a ganar, recuperó confianza y recibió un enorme impulso anímico. Ahora deberá demostrar que el clásico no fue solamente una alegría aislada.
Carreño tiene claro cuál es el siguiente paso. “Ahora estamos muy contentos, pero tenemos la necesidad de mejorar a este equipo. La historia de este club demanda ganar y jugar bien”, concluyó.
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