La intención del BROU era reciclar el inmueble e instalar allí un “Espacio Uruguay”, adaptado a eventos culturales y con anexos de diferentes oficinas públicas para facilitar trámites a los turistas. Sin embargo, el proyecto naufragó y, en octubre de 2012, el entonces presidente Fernando Calloia confirmó en FM Gente la decisión de revender la propiedad mediante licitación pública.
Según dijo, aspiraba a que el comprador pudiera construir un edificio en el predio dejando al BROU un local de 600 metros cuadrados en la planta baja de la torre para montar un anexo. Pero la licitación finalmente quedó desierta. Así que la ex casa presidencial pasó a engrosar la cartera de propiedades adquiridas por el BROU para la reventa y su estado de conservación es incierto.
Al cabo de un pasamanos de infructuosas consultas entre diferentes reparticiones del BROU, se informó a FM Gente que “se le realizan trabajos periódicos de mantenimiento”. No obstante, a simple vista puede apreciarse que el jardín se encuentra semi abandonado y ningún funcionario supo informar qué ocurre con la estructura edilicia, que ya al momento de su venta al BROU ya requería refacciones.
La propiedad abarca una manzana entera, de 4.356 metros cuadrados, compuesta por tres padrones, donde se encuentran la vivienda principal, la vivienda de huéspedes, y la casa del personal de servicio y guardias. Ubicada junto a una avenida y muy próxima al centro, parece atractiva para cualquier inversor. Sin embargo, operadores inmobiliarios consultados por FM Gente señalaron que la propiedad se encuentra sobrevalorada.
Es “muy poco probable” que alguien pague los US$ 3.000.000 que pretende el BROU, coincidieron.
(producción: Florencia Galeotti / foto: archivo de El País)