Desde el taller brindan los materiales para desarrollar las creaciones. Los chicos elijen la modalidad que quieren experimentar, que puede ir desde papel, hasta madera y moldes.
Es un proyecto cultural y de turismo donde los niños exploran el color y se estimulan en un momento lúdico, además de llevarse regalos creados por sí mismos.
El tiempo de estadía es ilimitado ya que según manifestó Baltar pintar es un acto creativo y es diferente para cada persona.
Los talleres están ubicados en la bajada de Portezuelo hacia mano derecha y en La Posta del Cangrejo sobre mano izquierda, en el horario de la tarde hasta la puesta de sol.
Los precios van desde $150 en adelante.