Uno de los miembros del grupo policial fijó su atención en alguien que iba caminando. Comentó a sus compañeros que le parecía que era alguien que tenía pendiente una orden de captura por el robo de un kiosco de Ferreira Aldunate.
El robo al kiosco había reportado a quien lo realizó un número no determinado de paquetes de cigarrillos, golosinas, y 300 pesos en efectivo.
Informada la sede Penal de turno ordenó que se mantuviera al detenido bajo esa condición.
Durante el fin de semana se dictaminó el procesamiento y prisión de A.C.M. imputado de un delito de hurto.