Según la información oficial, la maniobra comenzó a fines de setiembre, cuando una de las víctimas recibió llamadas de personas que se presentaron falsamente como integrantes del Departamento de Delitos Financieros del Ministerio del Interior. Los estafadores le aseguraron que había sido víctima de un fraude y que desconocidos habían solicitado préstamos utilizando su identidad.
Con ese argumento, la convencieron de que debía colaborar con una supuesta investigación policial, mantener absoluta reserva y realizar una serie de operaciones bancarias para proteger su dinero. A medida que avanzaban las comunicaciones, los delincuentes comenzaron a exigirle que solicitara préstamos, efectuara transferencias a cuentas de dinero electrónico y retirara importantes sumas de sus cuentas bancarias.
Posteriormente, le indicaban lugares específicos de Montevideo y Maldonado donde debía entregar personalmente el dinero a personas que participaban en la maniobra.
El engaño se prolongó durante varios días y las exigencias económicas fueron aumentando. Los estafadores también le hicieron creer que existían problemas con sus propiedades y cuentas bancarias, por lo que debía continuar entregando dinero para evitar supuestas consecuencias legales.
Cuando la víctima se quedó sin fondos, recurrió a una amiga para conseguir más dinero. Esta segunda persona también terminó involucrada en el engaño y realizó entregas de efectivo. La investigación comprende a tres víctimas que fueron inducidas a efectuar distintas operaciones financieras.
La maniobra no se limitó a las transferencias y entregas de efectivo. Los delincuentes también consiguieron que las víctimas solicitaran nuevos préstamos en instituciones financieras y compraran monedas de oro, joyas, teléfonos celulares de alta gama y consolas de videojuegos.mTodos estos artículos fueron posteriormente entregados a personas que actuaban como receptoras de los bienes.
Uno de los aspectos que llamó la atención de los investigadores fue que los estafadores manejaban información personal detallada de las víctimas. Además, les aseguraban que estaban bajo vigilancia y custodia policial, utilizando esa supuesta protección para mantenerlas atemorizadas y evitar que consultaran con familiares o denunciaran lo sucedido.
MÁS DE 3 MILLONES DE PESOS Y MILES DE DÓLARES
De acuerdo con la información preliminar de la investigación, el perjuicio económico comprende:
3.174.000 pesos uruguayos.
170.150 dólares en efectivo y operaciones financieras.
Joyas valuadas en aproximadamente 34.000 dólares.
Solamente los montos expresados en moneda estadounidense y las joyas representan un perjuicio de 204.150 dólares, a lo que deben agregarse los más de tres millones de pesos uruguayos. Las autoridades señalaron que las pérdidas totales todavía están siendo determinadas, por lo que las cifras podrían aumentar.
INVESTIGAN LAS CONEXIONES CON MALDONADO
En el marco de las actuaciones, se coordinó con la Jefatura de Policía de Maldonado la derivación del caso al área de Hechos Complejos, que colaborará con la investigación desarrollada por Cibercrimen. Los investigadores procuran identificar a las personas que recibieron el dinero y los objetos de valor, así como establecer quiénes realizaron las llamadas y organizaron las maniobras.
ADVERTENCIAS ANTE LLAMADOS
El Ministerio del Interior recuerda que ninguna persona debe realizar transferencias, solicitar préstamos ni entregar dinero o bienes a desconocidos que se presenten telefónicamente como policías, fiscales o funcionarios bancarios.
Ante una comunicación de estas características, se recomienda cortar inmediatamente la llamada y verificar la situación a través de los canales oficiales.
El caso vuelve a poner en evidencia una modalidad de estafa en la que los delincuentes utilizan identidades falsas, información personal de las víctimas y una fuerte presión psicológica para obtener importantes sumas de dinero.