La exhibición está compuesta por cinco murales realizados con fragmentos de plástico recolectados por un caminante en una playa, un recorrido y un lugar junto al mar.
De esta forma, se aspira a la difusión y educación medioambiental, propiciando la toma de conciencia sobre el problema del plástico a nivel local a través de la interacción entre el observador, la obra y su entorno, además de fomentar el arte al alcance de todos.