La mujer, en tanto, experimentó quemaduras de primer grado y se recuperaba.
La onda expansiva alcanzó a más de una cuadra de distancia, donde hubo viviendas en que explotaron los vidrios, además de ventanas de la propia casa.
La construcción de la finca atenuó el impacto, sin que se afectara la estructura de inmuebles que en esa calle se encuentran contiguos.