xxxxxxxxxxxx
Deportes
17:35

Nacional hizo historia en el Campeón del Siglo: golpeó a Peñarol y volvió a meterse en la pelea

Nacional escribió una página histórica en el Campeón del Siglo. El tricolor se quedó con el clásico al imponerse por 1-0 ante Peñarol como visitante, gracias a un gol de Francisco Calvo, y consiguió mucho más que tres puntos: recuperó confianza, alimentó la ilusión de volver a pelear por el Torneo Clausura y dejó a su tradicional rival sumergido en dudas e incertidumbre.

Compartir:
Con un espectacular gol de taco del costarricense Francisco Calvo, el tricolor se impuso en el clásico con un planteamiento inteligente y una sólida actuación colectiva. El equipo de Daniel Carreño dominó a un Peñarol sin respuestas y consiguió una victoria resonante que renueva sus aspiraciones en el Clausura y deja al aurinegro rodeado de preocupación.

El triunfo tuvo detrás un inteligente planteamiento de Daniel Carreño, que condicionó por completo el desarrollo del encuentro, particularmente durante una primera mitad en la que Nacional fue superior.

El tricolor se mostró compacto, ordenado y con enorme despliegue en la mitad de la cancha. Lucas Rodríguez realizó un trabajo a destajo, muy bien acompañado por Luciano Boggio y Santiago Silva. Nacional ganó los duelos individuales y consiguió algo fundamental: aislar a Leonel Jaime, quien prácticamente nunca encontró espacios ni líneas claras de pase.

Rodeado permanentemente por camisetas blancas, el futbolista aurinegro quedó desconectado del resto del equipo. Peñarol perdió así uno de sus principales circuitos de generación y terminó cayendo en una sucesión de pases laterales, sin profundidad ni capacidad para inquietar seriamente a la defensa visitante.

Ni siquiera la prematura y sentida salida de Maxi Gómez consiguió modificar el funcionamiento albo. Lejos de desordenarse, Nacional mantuvo su estructura y hasta pareció afirmarse todavía más en el terreno.

La diferencia llegó a través de una pelota quieta, uno de los puntos débiles que volvió a mostrar Peñarol. Gastón Martirena ejecutó un tiro de esquina que encontró a Luciano Boggio en el segundo palo. El volante ganó por arriba y colocó la pelota en dirección a Francisco Calvo. De espaldas al arco, el costarricense improvisó un espectacular taco que terminó en el fondo de la red.

GOLAZO Y SILENCIO EN EL CAMPEÓN DEL SIGLO

El 1-0 reflejaba lo que había ocurrido hasta ese momento. Nacional había sido superior, había manejado mejor los tiempos del partido y, fundamentalmente, había logrado imponer el encuentro que más le convenía.

Como era previsible, el aurinegro salió al complemento obligado a modificar el trámite. Adelantó sus líneas y comenzó a jugar durante más minutos en territorio adversario, aunque esa mayor presencia territorial no se tradujo en fútbol ni en situaciones claras de gol.

Nacional aceptó el nuevo escenario. Se replegó con disciplina, mantuvo las líneas juntas y formó un bloque compacto que neutralizó los intentos del dueño de casa.

Peñarol tuvo la pelota durante algunos pasajes, pero careció de profundidad. Le faltaron asociaciones, sorpresa y capacidad para quebrar la estructura defensiva que había preparado Carreño.

La producción ofensiva aurinegra fue extremadamente pobre. Apenas consiguió generar una situación verdaderamente peligrosa.

Fue a partir de una acción individual de Leonel Jaime, quien logró superar rivales y habilitó a Javier Cabrera. El atacante demoró en definir y permitió la rápida salida de Luis Mejía, que terminó controlando un remate débil y evitando el empate.

Fue demasiado poco para un Peñarol que estaba jugando un clásico como local y necesitaba reaccionar.

NACIONAL GANÓ LA BATALLA ANÍMICA

La superioridad tricolor no pasó únicamente por cuestiones tácticas. Nacional también pareció imponerse desde lo anímico.

Peñarol nunca logró desarrollar esa reacción que suele esperarse de un equipo que juega en su estadio, en desventaja y respaldado por su público. No hubo asedio final ni una sucesión de oportunidades que pusieran contra las cuerdas al visitante.

El aurinegro quedó atrapado en su propia impotencia y completó una actuación muy pobre, sin encontrar respuestas individuales ni colectivas para modificar el partido.

Nacional hizo exactamente lo contrario. Entendió cómo debía jugar cada momento, protegió la ventaja, mantuvo la concentración y llevó el clásico hacia el terreno que más le convenía.

No se trató solamente de ganar un clásico. Nacional consiguió hacerlo en el Campeón del Siglo, con autoridad táctica y ante un rival al que prácticamente no le permitió reaccionar.

Una victoria que puede representar un punto de inflexión para los dirigidos por Daniel Carreño: devuelve confianza, fortalece al equipo y lo mete nuevamente de lleno en la pelea por el Clausura.

Para Peñarol, en cambio, el resultado deja mucho más que una derrota clásica. La pobre actuación colectiva, la falta de reacción y las dificultades para generar fútbol encienden señales de alarma en un momento decisivo del campeonato.

Nacional festejó en territorio aurinegro y se llevó un clásico que, por el escenario, la forma y lo que estaba en juego, tendrá un lugar especial en su historia.







(foto: Nacional)
Compartir:
Imagen 1 de la galería
Más noticias