Explicó que la construcción del edificio data de mediados de los años 70. “Son 39 unidades y está bajo la órbita del Banco Hipotecario”, destacó.
“Desde ese momento el BHU empezó a firmar promesas de compraventa, con ocupación inmediata. Se obligaba a la regularización del edificio”, agregó. Explicó que la faltaba la regularizaban del plano y el reglamente de copropiedad.
“Al día de hoy, muchos de ellos han terminado de pagar pero siguen sin poder escriturar, aunque han pasado más de 40 años”, afirmó.
Eso conlleva, por ejemplo, que no pueden disponer libremente de la unidad, como para una garantía o una hipoteca, entre otras cosas, “y cuando lo van a vender el precio de mercado no es el mismo. Son cesiones de promesas que se hacen, que tampoco se inscriben en el registro de la propiedad”, apuntó.
Asimismo, dijo que tienen problemas porque para pagar la Contribución Inmobiliaria tienen que juntar el monto total del edificio, lo que implica que, si alguno incumple, tienen que cargar con el problema los buenos pagadores. Lo mismo ocurre con los gastos comunes, entre otros inconvenientes.
El representante legal estima que este nuevo plazo, de 90 días, “es alentador” para que, finalmente, “los vecinos puedan regularizar la situación”.