A partir de algunos indicios que el interesado aportó en la denuncia, la policía puso en marcha una indagación que colocó como principal sospechosa a Catherine Valeria Plada Montenegro, de 30 años de edad, poseedora de antecedentes penales. Plada Montenegro realizaba trabajos de limpieza en el depósito.
Indagada, Plada terminó por admitir que se había llevado el teléfono. Y declaró que se lo había vendido a K.P.P., de 31 años de edad, sin antecedentes delictivos. K.P.P. había negociado el valor del teléfono y se lo adquirió a Plada con clara evidencia, entre otras cosas, porque su precio habría estado muy por debajo del de mercado para ese bien.
Los dos detenidos quedaron a disposición de Penal 10º turno. El juez a cargo realizó la audiencia del caso y decidió procesar a Plada Montenegrobajo la acusación de que fue autora de un delito de hurto agravado, y a K.P.P. por encontrarlo incurso en un delito de receptación (tenencia de un bien de mala procedencia para sacarle un provecho propio o para terceros).
El magistrado dispuso que los acusados fueran eximidos de cumplir con la prisión preventiva, pero impuso a ambos la orden de guardar arresto domiciliario nocturno por los próximos 90 días. El teléfono y sus agregados fue recuperado y devuelto al depósito.