Las obras son decididas en cuanto a prioridades y objetivos, en diferentes líneas de desarrollo y en su 85% están vinculadas a inversión en infraestructura, explicó a FM Gente el coordinador del FDI, Gustavo Soriano. Agregó que, en el caso de Maldonado, hay una combinación entre infraestructura, proyectos sociales y algunos proyectos productivos.
Es así que el programa FDI financia este año con US$ 1,5 la construcción de las piscinas de Cerro Pelado y Piriápolis, la sala de extracción de miel en Aiguá y la Incubadora Idear que funciona en San Carlos. La cifra es muy inferior a la que perciben otras intendencias del país, sobre todo pensando en el presupuesto global de la Intendencia de Maldonado.
“En otras intendencias el FDI aporta la mitad o más de todo lo que la comuna invierte en obras”, admitió Soriano, quien atribuyó el hecho a una “distribución solidaria de los recursos” entre los departamentos.
“Reciben más fondos aquellos departamentos que tienen menor desarrollo relativo. Tacuarembó, Salto o Paysandú reciben el doble que Maldonado porque sus indicadores de desarrollo son inferiores. Maldonado es de los que reciben menos fondos, lo que habla de que tiene un mayor nivel de desarrollo”, argumentó.
El monto que corresponde a cada departamento debe ser ejecutado cada año. “Es una carrera contrareloj para presentar proyectos, evaluarlos, aprobarlos y ejecutarlos en el año para que no se pierda la inversión que corresponde. Al año siguiente, se otorga el mismo crédito para cada departamento”, precisó el jerarca.
Indicó que, en el caso de Maldonado, las obras están al día e incluso en condiciones de adelantar fondos.
mr