Sostuvo que hay que tener “muchísimo cuidado” cuando se habla de abusos de precios, “porque ponemos el foco donde no hay que ponerlo… No ponemos foco en las causas y sí en las consecuencias”.
“En algún punto estamos intentando contraponer a distintos sectores que componen el entramado social del Uruguay, como pueden ser consumidores contra quienes ofrecen productos en las cadenas comerciales o almacenes de barrio”, señaló.
Sostuvo, además, que esto ocurre “en un contexto grave” en materia de empleo e ingresos salariales, que seguramente redunden en un aumento de los niveles de pobreza en el corto plazo.
“Es un contexto muy crítico y la fijación de precios de los productos de primera necesidad es un tema muy relevante”, agregó.
Soto remarcó que Uruguay ya venía con una inflación “muy alta”, desde antes de la pandemia del COVID-19. “Por tanto, no es sorpresiva esta situación…Además, la inflación se vio sobrealimentada por la suba de tarifas, sumado al incremento del dólar que tuvimos”, señaló.
Estimó que toda esa situación es lo que hace disparar la inflación “y no un hipotético aumento de precios, que es poco demostrable”, precisó.