El proyecto, dirigido por el escultor Pablo Atchugarry e inspirado en el museo rural que instaló en Manantiales, implica una fuerte apuesta al rescate del entorno natural. Para esto pone en valor la flora y fauna (se han plantado7.000 especímenes nativos) combinada con el arte (el programa de residencias artísticas implica la instalación de talleres y galería) y construcciones amigables con el entorno, destacó Noguez.
En el predio de 160 hectáreas se proponen 28 chacras de cinco hectáreas cada una, con vista al bosque, cañada o lago. “El propietario tendrá la libertad de construir con su arquitecto el proyecto que desee, dentro de ciertos parámetros generales vinculados a la imagen respetuosa del entorno, que no tenga un impacto visual desmedido y que, de alguna manera, se adhiera a incentivos para el uso de materiales locales y energías renovables”, precisó el diseñador.
Mientras se concreta este emprendimiento inmobiliario a largo plazo, se prevé que este año comience la explotación de un servicio de hotelería de campo. Los trabajos comenzaron hace un año, enfocados en la etapa de infraestructura (caminería, puentes, lagos) y paisajismo. La siguiente etapa es la construcción de la posada, con servicios de primer nivel.
“Buscamos generar un turismo alternativo, que es aquel asociado al disfrute del paisaje y a la producción local de alimentos. Está pensado para quienes viven en grandes ciudades y añoran el estilo de vida de nuestros ancestros, con máximo confort”, aclaró Noguez.
Más información sobre el emprendimiento puede obtenerse en www.tierragarzon.com.
mr