Con respecto a la pelea del pasado sábado quiero confesar que al finalizar la misma no me sentí ganadora. Sé lo que yo puedo dar y esa noche, no sólo no logré dar todo lo que quería y así no me salieron las cosas, sino que en los últimos rounds obviamente me sentí superada por completo por Loly Muñoz, a quien felicito por su profesionalismo y personalidad y me siento honrada por disputar una pelea con ella en este deporte que yo quiero mucho y donde he decidido emplear mi vida.
Estoy dolida y muy triste por todo lo que pasó y más que nada por todo lo que se ha dicho, comentado, concluido. Yo entreno y hago día a día mi trabajo y esfuerzo para subir al ring y dejar el corazón como traté sinceramente de hacerlo el sábado. Técnicamente no me salió todo lo que entrené, pero que busqué dejar toda la garra y el corazón que podía, no tengo duda de eso, y me siento muy tranquila también. Cada uno tendrá su propio juicio, sobre la honestidad, la mentira, y todo lo que se ha hablado. Yo me juzgaré a mí misma.
Ahora me queda seguir encarando mi carrera, que busqué siempre que fuera transparente, sólo porque es la única forma en que me voy a mi casa y puedo mirarme a mí y a la gente que me quiere, y seguir, tratando de mejorar donde estuve mal, y teniendo claro que todo esto no es más que una pelea de boxeo.
Quisiera agradecer nuevamente y siempre a mis amigos y mi familia que me hicieron el aguante en estos momentos difíciles, y por supuesto a toda la gente que yo no conozco y que callada o no, me han intentado apoyar más allá de las críticas, como deportista y ser humano.
P.D.: Quería dejar claro también que es la primera vez que me expreso públicamente desde la pelea, así que espero que los periodistas de el diario El Observador (y los que lo reprodujeron), que afirmaron en sus notas que me expresé vía Twitter (medio de comunicación que desconozco y por ende nunca utilicé), hayan sabido reparar su error, intentando también colaborar con esta honestidad que todos exigimos”, dice la carta.