En este sentido, se mencionan como situaciones “de riesgo” a la violencia con consecuencias físicas o emocionales, ideas de muerte y autoeliminación, por ejemplo.
Indicó que el aislamiento que ocasiona la cuarentena, al igual que las restricciones en las salidas y la circulación, implica una detención y “replantea toda la vida cotidiana”. Destacó que eso genera “muchos sentimientos. Primero, una situación general de incertidumbre. Y puede generar confusión, sobre todo al principio, cuando todavía no está muy clara la información”, sostuvo.
“También podemos tener sentimientos de indefensión o desamparo… Asimismo es normal sentir miedo por el futuro o por la situación que estamos viviendo. Pueden existir ansiedad y también situaciones de pánico. Eso depende de cada persona pero también de las condiciones que está viviendo”, afirmó.
“Hay personas con más temple y otras que reaccionan con mayor ansiedad”, por lo que a veces hay que “replantear las rutinas” ante la ruptura del statu quo en la vida cotidiana, apuntó.
Indicó que las personas mayores o las que tienen algún problema de salud son las que requieren mayor cuidado y apoyo en estos momentos, también dese el punto de vista psico-emocional.
Sin embargo, indicó que estas situaciones de ruptura son “una oportunidad” para realizar un replanteo desde el punto de vista social e individual.