Señaló que en algunos lugares llovió de 300 a 500 milímetros en tres o cuatro días. “En algunas zonas, durante la sequía, tuvimos 300 milímetros de precipitaciones en un año”, comparó.
“Obviamente eso afecta la producción. El suelo es la base productiva, Veíamos con suelos muy nitrogenados por la seca y con los niveles de materia orgánica un poco por debajo de lo normal. Y estas lluvias abundantes causas una pérdida muy fuerte de minerales en aquellas tierras que estaba recién plantadas con praderas o con algún cultivo de invierno”, explicó.
“Todos estos cambios afectan el suelo, Hay una pérdida importante de nutrientes y demás. Y hay una pérdida económica que afecta a los productores. Hay una pérdida en los cultivos de verano – soja, sorgo, etc. -, porque está siendo muy difícil entrar a las chacras tras estas últimas lluvias”, resaltó.
Medina indicó que “también se afectó a los cultivos de invierno, que estaban sembrados a último momento, como praderas o trigo. La pérdida de las semillas por el arrastre fue de más del 90% en las chacras”, resaltó.
Dijo que para hacer una evaluación, hay que ver “como sigue el tiempo”, ya que hoy ni siquiera se puede ingresar “a causa del exceso de agua que tienen los campos”. Señaló que, para “resembrar algo, tendríamos que tener al menos 10 o 12 días sin lluvias”.