Reclaman una mayor actuación del Estado. Intervino el Ministerio del Interior y la Intendencia, pero la situación persiste.
El grupo de ambientalistas que impulsa jornadas de limpieza en la cañada Espátulas Rosadas, ubicada junto al ecoparque del arroyo Maldonado, informó que continúa sin poder retomar las tareas debido a que persiste la presencia de personas viviendo en el lugar y situaciones vinculadas al consumo de drogas.
El referente del colectivo, Pablo Pereira(@maxioruga), explicó que, si bien hubo intervenciones por parte de la Intendencia de Maldonado y del Ministerio del Interior, la realidad en la zona "continúa siendo la misma", por lo que las jornadas de limpieza siguen suspendidas.
Respondió además a quienes plantearon que el grupo debería dialogar directamente con las personas instaladas en el lugar para intentar resolver la situación. "Lamentablemente ninguno de nosotros estamos capacitados para hacer eso. Para eso está el Estado, el MIDES, el Ministerio de Salud, la Intendencia y otras instituciones que deberían intervenir", sostuvo.
Señaló que entre quienes permanecen en la cañada hay personas con problemas económicos, trastornos de salud mental y consumo problemático de drogas.
El ambientalista aseguró que durante dos meses realizaron llamados para que las personas fueran trasladadas a refugios, pero lamentó que, a su entender, las soluciones solo llegan cuando la situación se vuelve crítica.
También cuestionó los comentarios que, según dijo, "romantizan" estas realidades y consideran que el problema puede resolverse únicamente mediante el diálogo.
"Una persona que está fumando pasta base no te va a entender ni te va a escuchar. Una persona con esquizofrenia necesita medicación y otro tipo de asistencia que solo puede brindar el Estado", expresó.
Pereira remarcó que el grupo de voluntarios se dedica exclusivamente a realizar tareas ambientales y que no pondrá en riesgo a quienes participan de las jornadas de limpieza.
Asimismo, sostuvo que resulta injusto responsabilizar a quienes trabajan voluntariamente por no resolver una problemática social que, a su juicio, corresponde atender a los organismos públicos competentes.
"Es mucho más fácil cargar la mochila de las personas que están haciendo algo, en vez de buscar a las personas que cobran para hacerlo y exigirles que trabajen", manifestó.
El ambientalista agregó que la situación también impacta emocionalmente en quienes integran el grupo y recordó que nadie está exento de atravesar circunstancias de vulnerabilidad.
Como ejemplo de las situaciones que observan en la zona, relató que el pasado fin de semana encontraron a dos personas manteniendo relaciones sexuales en plena vía pública, a pocos metros de la ruta y de la cañada.
"¿De verdad creen que cualquiera puede acercarse a explicarles que eso no está bien?", cuestionó.
El colectivo ambiental mantiene suspendidas las jornadas de limpieza que venía desarrollando desde febrero, período en el que había retirado cientos de kilos de residuos del lugar.