La empresa pública realizó este jueves 14 el traslado marítimo de la boya gemela desde la Refinería de La Teja hasta Terminal del Este, en Maldonado.
El nuevo equipo reemplazará a la boya instalada, y que el año pasado sufriera una importante rotura que implicó la interrupción de la descarga de crudo durante 47 días. La botadura de la boya de reemplazo se realizó el pasado lunes y era trasladada esta jornada para sustituir a la actual, en un recorrido que durará unas 30 horas. Allí se completará el desmontaje de la actual y se conectará la nueva infraestructura clave para la recepción del petróleo crudo que abastece a la refinería de La Teja.
Esta sustitución forma parte de una estrategia de mantenimiento e inversión orientada a preservar una infraestructura clave para la seguridad energética del país, y luego que la antigua sufriera el año pasado daños de importancia que obligaron a la interrupción de las descargas por 47 días. La infraestructura está integrada por una monoboya de amarre diseñada bajo el sistema SPM (Single Point Mooring), que permite el amarre seguro de buques de gran porte en mar abierto; manguerotes flotantes y submarinos; así como un sistema de control submarino denominado PLEM (Pipeline End Manifold), que cumple funciones clave en la conexión, distribución y control del flujo de crudo.
Las operaciones en la boya son ejecutadas por Ancap y están sujetas a la fiscalización de organismos nacionales competentes, entre ellos el Ministerio de Ambiente (MA) y la Dirección Nacional de Recursos Acuáticos (Dinara), que realizan inspecciones, monitoreo ambiental y análisis periódicos.
Asimismo, la operativa se desarrolla en cumplimiento de estándares internacionales en materia de seguridad y protección ambiental. En forma complementaria a estos controles, la operación de la boya cuenta con múltiples medidas orientadas a minimizar riesgos ambientales, entre ellas un sistema de manguerotes de doble carcaza para prevenir fugas, protocolos estrictos de seguridad e inspecciones periódicas de los oleoductos submarinos y de las instalaciones asociadas.
Su ubicación mar adentro, a 3.600 metros de la costa, reduce riesgos directos sobre las comunidades costeras, mientras se realizan monitoreos constantes de agua, sedimentos y playas de Maldonado para verificar que no existan afectaciones ambientales ni sobre la actividad turística. La boya petrolera constituye un componente crítico para el abastecimiento energético nacional. En promedio, operan entre 15 y 20 buques petroleros por año a través de esta instalación. A su vez, Ancap cuenta con reservas estratégicas y mecanismos de respaldo para garantizar la continuidad del suministro energético ante eventuales contingencias.
Antes de la instalación de la Terminal del Este en 1982, el petróleo crudo era descargado por buques de menor porte directamente en el puerto de Montevideo, un esquema que implicaba mayores costos de flete y limitaciones en los volúmenes de recepción por la escasa profundidad de la mencionada terminal. Cabe recordar que, el año pasado hubo 47 días de paralización total de las operaciones en la boya, y con dos gigantescos buques petroleros a la espera de la solución en la Zona Delta. El viernes 19 de septiembre se reinició la descarga de crudo en la boya petrolera de José Ignacio que había sufrido una importante rotura.