La víctima no pudo reconocer qué tipo de arma usaba el perpetrador, y ni siquiera si era un arma, pero prefirió no correr riesgos y entregó su billetera. En su interior iban 2.000 pesos y documentos personales.
El perpetrador se sintió satisfecho con el resultado porque tomó la billetera y se marchó del lugar corriendo a toda la velocidad de que era capaz. La víctima procedió a presentar la denuncia policial por lo que le acababa de ocurrir.