Pescadores artesanales señalaron que, aun cuando el clima permitió algunas salidas en días anteriores, los resultados fueron escasos. Las embarcaciones regresaron con tres o cuatro cajas de corvina, una cantidad que no alcanza para cubrir los costos de cada jornada. Según explicaron, cada salida implica gastos mínimos cercanos a los 16.000 pesos entre combustible, carnada y mantenimiento.
Cada lancha cala cuatro palangres de unos cien anzuelos cada uno. A la falta de peces se suma el temporal actual, que impide salir al mar y tampoco favorece el retorno de las especies.
La principal causa de la escasez se vincula al aumento de la temperatura del agua, que se mantiene por encima del promedio para esta época del año. La brótola, asociada a aguas más frías, se desplazó hacia otras zonas. El fenómeno también afecta a la corvina y a otras especies habituales de la pesca costera.
Como consecuencia, gran parte del pescado que se consume actualmente en Punta del Este es congelado.