En esta etapa inicial, el plan funciona a modo de prueba: la entrega de envases es voluntaria y aún no cuenta con incentivos. En los próximos meses, se prevé la incorporación de beneficios para quienes participen.
Las personas podrán llevar envases de un solo uso, como botellas o latas, a puntos de recolección habilitados. Esos envases son luego clasificados y enviados a reciclaje para volver a ser utilizados.
Uno de los puntos centrales del plan es el beneficio para quienes participen. Al devolver envases, las personas pueden recibir dinero, descuentos u otros incentivos. El tipo de beneficio puede variar según el punto de entrega o el sistema que se utilice, pero la lógica es la misma: premiar a quienes devuelven en lugar de tirar.
El objetivo es que la devolución de envases se vuelva una práctica habitual. Con este sistema, se busca reducir la cantidad de residuos y aumentar el reciclaje en todo el país.
El funcionamiento es simple: después de consumir un producto, el envase se guarda y se lleva a un punto de entrega. A cambio, se recibe un beneficio y el material sigue su camino dentro del circuito de reciclaje.