El caso se remonta a 2023, cuando Flores habría intentado entregar a un periodista información relacionada con el presunto paradero de Sebastián Marset en Paraguay. También habría mencionado a funcionarios de la Senad que, según sus dichos, le brindaban protección al narcotraficante uruguayo.
Durante el juicio, los magistrados analizaron especialmente una reunión entre Flores y el periodista Gabriel Cazenave. De acuerdo con la acusación fiscal, en ese encuentro el agente señaló al entonces director general Antidrogas, Hugo Baptista, al comandante de Fuerzas Especiales, Aldo Pintos, y al exjefe de Inteligencia Cristian Amarilla.
Flores también había intentado concretar una reunión con la senadora Celeste Amarilla para transmitirle la misma información. Sin embargo, el encuentro no llegó a realizarse y el tribunal entendió que ese episodio no configuró un delito.
La decisión fue tomada por mayoría. El juez Manuel Aguirre votó por la absolución del agente al considerar que existían dudas sobre si la información que pretendía revelar podía ser considerada un secreto de servicio.
Finalmente, los otros integrantes del tribunal entendieron que quedó probado el intento de revelar información reservada y condenaron a Flores a un año y seis meses de prisión, con suspensión de la ejecución de la pena.