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Salud
19:00

Especialista recomienda los "buenos hábitos imperfectos” y explica por qué es bueno evitar las exigencias excesivas

Durante una entrevista en la Página Central de La Revista destacó la importancia de incorporar cambios graduales en la alimentación y dejar de lado la culpa cuando no se cumplen los objetivos.

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Federico Barolin, licenciado en Nutrición y coaching con PNL (metodología que intenta identificar y modificar patrones mentales, creencias limitantes y estados internos) asegura que uno de los principales obstáculos para mejorar los hábitos alimenticios es la expectativa de hacer todo perfectamente.

En ese sentido, defendió el concepto de “buenos hábitos imperfectos”, que consiste en buscar mejoras progresivas sin pretender que todas las decisiones sean ideales.

Durante una entrevista con la Página Central de La Revista de FM GENTE cuestionó la costumbre de esperar hasta el lunes para comenzar a alimentarse mejor.

Explicó que algunas personas cumplen sus objetivos durante los primeros días de la semana, pero abandonan sus esfuerzos cuando consumen algo que consideran inadecuado.

“Hay personas que han pasado la vida arrancando los lunes "afirmó. En ese sentido, sostuvo que no es necesario esperar una fecha determinada para comenzar, ya que pequeñas modificaciones en las decisiones cotidianas también representan avances.

En relación con la frecuencia de las comidas, explicó que no existe una cantidad obligatoria que deba respetarse en todos los casos.

Señaló que realizar tres, cuatro o incluso cinco comidas diarias puede ser adecuado, dependiendo de los horarios laborales, la dinámica familiar y las necesidades de cada persona.

También cuestionó la creencia de que el desayuno es necesariamente la comida más importante del día y señaló que quienes no sienten ganas de desayunar no tienen por qué obligarse a hacerlo.

Respecto a la calidad de los alimentos, recomendó priorizar lo que denominó “comida real”, es decir, productos sin procesamiento o mínimamente procesados, como frutas, verduras, carnes y granos.

A su vez, aconsejó reducir el consumo de ultra procesados y prestar atención a las cantidades.

Otro de los aspectos abordados fue el hábito de comer entre las comidas principales sin tener hambre.

Barolin advirtió que esta práctica puede sumar calorías innecesarias y dificultar el adelgazamiento o contribuir al sobrepeso.

Sostuvo que lo determinante es la alimentación cotidiana y no únicamente lo que se consume de manera ocasional durante cumpleaños, vacaciones o encuentros sociales.

Como ejemplo, mencionó que comer panchos durante un partido de fútbol no tiene el mismo significado que mantener diariamente una alimentación basada en ese tipo de productos.

Recomendó incorporar los cambios de forma gradual, en lugar de intentar transformar todos los hábitos de un día para otro.

Explicó que aprender a relacionarse de otra manera con la comida y con el propio cuerpo requiere tiempo, al igual que desarrollar cualquier otra habilidad.

Destacó la importancia de dejar de lado la culpa cuando una persona consume algo que no estaba previsto en su alimentación.

Según explicó, reducir las exigencias de perfección puede disminuir el estrés, la ansiedad y la frustración, lo que ayuda a continuar con los cambios.



(Foto: Mejorconsalud)
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