Agregó que “el negocio está con alarmas, con cámaras, fuerzan puertas o rompen alguna ventana o alguna banderola, ingresan sin ser detectados por los sensores, y lo que más hacen es daño, más que robo, porque lo que hacen son destrozos buscando plata que generalmente nadie deja en los negocios cuando cierra”.
LA IMPOTENCIA Y DAÑO
Carlos reiteró que “lo que hacen es daño, y a uno le genera impotencia al no poder ya parar estas situaciones que son cotidianas y del día a día, así que estamos viendo de todo”.
“En la primera oportunidad rompieron un ventanal de un lateral y no pudieron ingresar porque sonaron las alarmas y se tuvieron que retirar, pero se ve que marcaron territorio”, contó.
Agregó que “en esta segunda oportunidad forzaron otra ventana en la cual no teníamos rejas, ingresaron por un baño, y como subí la filmación, arrastrándose iban ingresando donde estaba cada sector de cajas, revolviendo, rompiendo, tratando de recaudar dinero que no había; el daño está hecho”.
“Somos un comercio que vendemos artículos de cotillón, unas bandejitas no van a robar, una bolsa de caramelos, por lo tanto, en lo que van en busca es de dinero el cual no hay porque no dejamos, y lo que hacen es daño, daño tras daño, lo que le da a uno impotencia porque ya no lo puede parar”, se quejó.
Apuntó que “no hay cámara que valga, no hay reja que valga, no hay seguridad, por lo tanto estamos totalmente indignados ante dichas situaciones de las cuales estamos hoy siendo rehenes”.
“Denunciamos, fue (Policía) Técnica, hizo un peritaje el cual al momento no sabemos si encontraron o no (pistas o evidencias), pero estos hechos son diarios, a veces uno se indigna porque de repente sabemos quiénes son los que delinquen, y la pregunta es: por qué si sabemos, no hacemos algo”.
Y completó: “Porque las caras, los rostros, a veces son cotidianos y uno que anda en la calle en una actividad u otra, los ve, y son impunes a todos estos hechos”.
Foto: captura de video
Video: gentileza del comerciante Carlos