En los primeros meses de 2016, las inmobiliarias hicieron sentir sus quejas por el uso de aplicaciones informáticas para la compra y alquiler de viviendas.
En 2017 y pese a la importante afluencia de turistas en esa temporada, sólo una minoría de alquileres se concretó mediante negocios formales.
La inmensa mayoría de los inquilinos no pasa por las inmobiliarias, porque no le conviene debido al pago de impuestos, por lo que más del 90% de los arrendamientos se hace en el mercado informal que representan los portales.
Ya en la temporada 2017 se registró un 50% menos de alquileres a través de inmobiliarias en comparación con la temporada 2016.
Los inmobiliarios sostienen que estos portales, y en general todo el mercado informal, deben pagar los mismos impuestos que se tributan en el mercado formal.