HAY QUE “RESIGNIFICARLO”
“Pero creo que también hay que, de alguna forma, rápidamente hay que resignificarlo y reinterpretarlo como un nuevo éxito y un nuevo eslabón en esta cadena de satisfacciones que nos regala la política del selecciones uruguayas de fútbol”, subrayó.
Añadió que “es un modelo muy exitoso a la interna del fútbol, a la externa de otros subsistemas deportivos del país, y también es un modelo de funcionamiento, de gestión, que debería ser replicado en otras áreas del país, en otros sectores que nada tienen que ver o que, aparentemente, están desconectados del deporte”.
Palatnik admitió que ayer, en su casa, “no podíamos consolar a nuestro hijo mayor, Joaquín, que no paraba de llorar… Es parte de la emoción, de la ilusión. Y también debería ser parte de la enseñanza: mirar esto como lo que es: como una parte de un proceso, como la continuidad de seguir construyendo”.
Expresó, asimismo, que “en el deporte, desde el punto de vista de salir campeones, generalmente perdemos... Si interpretamos lo de ayer como una derrota o un fracaso, indudablemente vamos a sentir frustrados durante algo más de tiempo. Si lo miramos desde el lugar de la lucha por la superación, por alcanzar resultados competitivos, desde el proceso, desde la posibilidad de seguir construyen” y lo reenfocamos, “seguramente vamos a lograr neutralizar el sentimiento de frustración que naturalmente tenemos. Todos albergamos la esperanza, cuando comienza este tipo de torneos, se llegar a las instancias finales, Pero es importante bajarse del exitismo exacerbado y apreciar los logros conseguidos en toda su dimensión”.
“OTRO ÉXITO RESONANTE”
“Este es otro éxito resonante de la selección, por la imagen que trasmitió, por los rendimientos deportivos que alcanzó y por los resultados, Enfrentó rivales muy difíciles; goleó al local, que venía inflado; se sacó de encima a una potencia europea, con una gran estrella mundial… En fin… Se encontró con una Francia exuberante, candidata a ser campeona del mundo”, remarcó.
“¿Cómo lo enfrentamos? Utilizando una figura futbolística, bajando la pelota al piso. Y también asumiendo la figura espiritual de apreciar los logros sobre una base se continuidad que debería prolongarse en el tiempo”, recomendó.
Por otra parte, estimó que “la cohesión” que genera el fútbol en nuestra sociedad, como se vio en esta etapa, debería utilizarse para “el rescate” de otros valores que tiene el país. “También deberíamos incorporar otros elementos que nos identifiquen, nos embanderen y nos encolumnen como Nación, en el presente y hacia el futuro”, afirmó.