En ese sentido marcó las diferencias que existen hoy, y en particular, el hecho que en uno de los destinos más reconocidos de Sudamérica los alumnos de la Escuela de Alta Gastronomía puedan recibir formación teórica y práctica.
En ese sentido la Inspectora Regional Nancy Rosado señaló que al estar abierto al público el parador surgen aportes que los asistentes hacen que enriquece y mejora la formación.
La escuela funciona en un parador que es propiedad de la intendencia cuyo comodato fue extendido.
El intendente Enrique Antía estimó que la contribución del gobierno departamental con la educación por esta vía es de unos U$S 30 mil dólares anuales que es el canon que la intendencia recibiría si licitara con privados la explotación de la estructura.