El tema de la disponibilidad de agua y su potencia durante el incendio estuvo presente entre los elementos que pudieron haber conspirado en un control más rápido de las llamas.
En el transcurso de la entrevista Fernández dijo que se le tiraron 170.000 litros de agua a las llamas y que el dispositivo existente "respondió", aunque tenía 25 años de antigüedad y requería de una puesta al día con las normas actuales.
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