Más tarde se supo que, además de la remera hurtada de Gorlero y Calle 29, también había intentado concretar un hurto en un local contiguo pero que no lo logró porque fue sorprendido y perseguido un trecho por el denunciante.
Sometido a la justicia se le imputó la comisión de dos delitos de hurto en reiteración real, uno de ellos en grado de tentativa, y se ordenó su envío a la cárcel.