El propio Curbelo reconoció que la contratación fue una decisión personal suya: “La decisión de la contratación fue mía por Hemocentro”.
Una sentencia laboral dictada por la jueza de Maldonado de 7º Turno, Ecatherina Cardozo Gorostiaga, condenó en forma solidaria a ASSE, a la Fundación Hemovida y a una empresa privada por una situación vinculada al contrato de una trabajadora durante la gestión del exdirector técnico Jorge Curbelo.
Esto significa que la trabajadora tiene el derecho legal de cobrarle la totalidad del dinero a cualquiera de las tres organizaciones, sin tener que dividir la deuda. La resolución fue publicada este viernes 8 por Punta News.
La demanda fue presentada por una funcionaria que comenzó a trabajar en la institución en septiembre de 2013, tras ser entrevistada y seleccionada, según declaró, directamente por el Dr. Curbelo para maquillar diariamente a las funcionarias del Hemocentro.
Indicó que la tarea quedaba registrada en planillas controladas por la dirección: “Todos los días maquillaba a las funcionarias del Hemocentro recibiendo órdenes del director (Dr. Curbelo); los maquillajes realizados se anotaban en una planilla”.
Señaló que, según Curbelo, el motivo de esa dinámica era preservar la imagen institucional: “Para él era muy importante que todas las funcionarias del Hemocentro estuvieran maquilladas, ya que consideraba que estaba en juego la imagen de la institución que dirigía”.
A partir de mediados de 2015, la trabajadora habría incorporado tareas operativas y participó en actividades de Fundación Hemovida, incluso los fines de semana en eventos de recaudación o en salidas del Hemobús. El propio Curbelo explicó cómo evolucionó su rol: “La actora planteó que podía hacer de telefonista donde hacía el maquillaje, y nos pareció bien. Luego de maquillar se quedaba en el Hemocentro atendiendo el teléfono”.
La sentencia muestra que durante ese período el salario pasó a abonarse a través de Fundación Hemovida, mediante pagos realizados por funcionarias vinculadas a ASSE, y que más adelante la trabajadora quedó formalmente incorporada a la plantilla de una empresa privada llamada Liderpoint SA que había ganado una licitación de servicios vinculada al Hemocentro.
Aun así, continuó desempeñando tareas cotidianas bajo las órdenes directas de Curbelo. La representante de esa empresa declaró ante la Justicia que la trabajadora ya cumplía funciones en el Hemocentro antes de ser incorporada a su plantilla y que desde la institución se le indicó que “era necesario que siguiera cumpliendo sus funciones”.
La demanda se originó a raíz del reclamo de aguinaldos, licencias, salarios vacacionales, horas extras y otros créditos laborales que, según sostuvo la actora, nunca le fueron abonados correctamente. La situación habría derivado en un fuerte desgaste persona, donde la trabajadora “tuvo que recibir ayuda profesional por estrés y angustia”, según consignó el medio mencionado.
ASSE rechazó tener responsabilidad laboral directa y alegó que se trataba de un esquema de subcontratación. Fundación Hemovida negó tener trabajadores y afirmó no tener relación con el vínculo reclamado. Sin embargo, la jueza Cardozo Gorostiaga concluyó que el funcionamiento real del Hemocentro no coincidía con las estructuras formalmente establecidas: “Todo ello pone de relieve una discordancia entre lo formal y lo real”.
La jueza decartó además la hipótesis de simple subcontratación: “Lo que trató de hacerse en 2020 fue ingresarla a las planillas de Liderpoint SA seguramente como búsqueda de regularizar la situación. Pero no era lo que acontecía en la realidad”.
La condena incluyó el pago de licencia, salario vacacional, aguinaldo, IPD, multa y daños y perjuicios preceptivos, además de reajustes e intereses legales. La sentencia fue apelada y está a la espera de resolución del Tribunal de Apelaciones.