“Tenemos policías con revólveres antiguos y de seis tiros. Si bien hay un trabajo progresivo del Ministerio del Interior de ir entregando pistolas nueve milímetros, todavía no alcanza al total del personal”, observó.
También sostuvo que el Ministerio del Interior “no usa ningún tipo de protocolo de actuación sino que se envía el móvil más cercano haya el hecho puntual. Hay que recalcar que la actuación de los compañeros fue valiente para reducir a los delincuentes y lo hacen a iniciativa propia”, comentó.
“Tal vez en esos casos tendrían que actuar los grupos de elite de la Policía, que es hacia donde se han puesto esfuerzos mientras que en las comisarías queda menos personal y escasa logística para trabajar”, añadió.
En Maldonado, uno de los reclamos que se hace “desde siempre” es la falta de funcionarios para atender los tres turnos. “La seccional 1ª tiene una amplia jurisdicción, con una vasta población, y carece de personal. Lo mismo ocurre con la seccional 6ª de Maldonado Nuevo”, remarcó.
Otro tema a destacar, en este contexto, es que el ministerio no suprimió el servicio 222 de forma progresiva sino que lo sacó inmediatamente. A juicio de Pereira, eso afectó la seguridad porque “hubo menos policías en las calles con la capacidad de observar su entorno y tampoco se dio a las empresas privadas de seguridad el tiempo suficiente para capacitar a su personal en un accionar más policial”.
A todo esto, el dirigente remarcó que en Maldonado las prácticas de tiro y entrenamientos suelen correr por iniciativa de los propios funcionarios y “no son las suficientes”. Otro tanto se da con el uso de chalectos antibalas. Dice Pereira que los chalecos se siguen usando aunque estén vencidos y que si un funcionario está preocupado por su seguridad, debe comprarse él uno nuevo porque nadie se lo suministra.