Tras el escándalo, el comunicador reconoció que tiene "que estar más atento a cualquier tipo de síntoma o de situación emocional".
"(Hay que) estar un poco más alerta. Más allá de la profunda tristeza, el profundo dolor que tengo por toda la situación, se tratan de encargar los médicos”, continuó.
De Vargas fue condenado a realizar trabajo comunitario por 18 días.
Canal 10, canal con el que el comunicador estuvo vinculado por 40 años, se comunicó con el presentador el pasado jueves 11 para pedirle que fuera a sus instalaciones el día siguiente. De Vargas afirmó que solo se enteró, por compañeros, de que su programa Vivila otra vez no iba a ser transmitido el domingo posterior a la semana de su detención. El programa nunca volvió al aire.
Su desvinculación “no es producto de una negociación o de conversaciones previas, aseguró De Vargas. "Lo único que hubo fue un llamado para solicitarme que estuviera el viernes en el canal y allí se me comunicó la decisión, nada más”, explicó.
Consultado sobre cómo se siente respecto al manejo de su situación por parte del canal, el conductor señaló que "es muy difícil responderlo". "Es algo muy muy reciente", añadió.
El futuro inmediato del presentador se resume en “respirar hondo y tratar de tomar(se) unos días para recuperar y salir a buscar el trabajo”, afirmó.
"La verdad que esto ha modificado absolutamente todo. No tengo prácticamente nada pensado. Tengo que reorganizar un montón de cuestiones que tienen que ver con la vida personal: cuestiones económicas, un sinfín de cosas que la verdad todavía no me dan para pensar en un futuro laboral", sostuvo.
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