La comisión también denuncia el histórico colapso en el tránsito que se hace sentir incluso durante los meses de invierno.
La mayor preocupación actual entre los residentes se vincula a la seguridad ambiental. “Todo lo que ha salido publicado con respecto al famoso oleoducto que está a 65 centímetros de una construcción que se acaba de hacer después del puente. Vemos sí con beneplácito que la Intendencia ha frenado la construcción hasta tener una situación clara del tema”, dijo a FM GENTE el representante de la comisión de vecinos de La Barra Edison Pallas, haciendo referencia a la paralización de obras del edificio Delamar Lofts, ubicado justo al descender el puente ondulante de La Barra.
El vecino advierte que cualquier fuga sobre el arroyo Maldonado se trasladaría de inmediato a las playas de La Barra y Montoya. Un desastre de este tipo, asegura, dejaría al balneario prácticamente "sin temporada de verano".
“Hay plazo para tomar las medidas que correspondan y esperemos que eso se solucione y nos de la tranquilidad a los vecinos de La Barra de que no vamos a tener las playas llenas de alquitrano o de hidrocarburos”, sentenció Pallas.
EXCEPCIONES Y ABASTECIMIENTO DE AGUA
“La preocupación nuestra son las excepciones que se dan en La Barra para construir. Hay gran cantidad de fraccionamientos donde ya se están construyendo casas. Otro de los problemas que tenemos también es el abastecimiento de agua”, señaló Pallas.
La Laguna Blanca, fuente histórica de abastecimiento para la zona, se encuentra actualmente un metro por debajo de su nivel operativo normal. Frente a este escenario, la comunidad presentó hace dos años un proyecto ante la Intendencia y el Ministerio de Ambiente. Las autoridades aceptaron la propuesta para construir una planta especial en la Reserva de Montoya que permita reabastecer a la Laguna Blanca con agua proveniente de San Carlos. No obstante, desde la comisión vecinal mantienen cautela: "Esperemos que eso se haga, lo queremos ver realmente", dijo.
LOS DESAFÍOS DEL TRÁNSITO
El caos vial es otra de las problemáticas. La ruta 10 funciona como un verdadero “embudo” que satura la circulación. Si bien los vecinos celebran que —tras 25 años de reclamos— la Intendencia habilitó el Camino al Golfo para conectar de forma más rápida a Manantiales y José Ignacio con Punta del Este, advierten que la obra aún está incompleta por la falta de cartelería y señalización adecuada.
Para aliviar definitivamente el casco de La Barra, la comisión exige la apertura y consolidación de un atajo que permita el paso vehicular desde Manantiales sin necesidad de ingresar a la saturada ruta 10, un trayecto que registra gran flujo vehicular a pesar de estar en invierno.