Ante esta situación, el coordinador de la Brigada de Guardavidas de la IDM, Carlos Curbelo, indicó que “se avistaron en las zonas de La Barra y José Ignacio”, al tiempo recomendó no tocarlas debido a que “la picadura de la fragata portuguesa es una de las más dolorosas”.
Su apariencia es similar a la de una medusa pero presentan un color violeta intenso y tentáculos más largos en relación con las especies más tradicionales. Además, posee células urticantes que pueden causar mayor o menor dolor dependiendo de la zona del cuerpo alcanzada y la sensibilidad de la persona.
Por otra parte, Curbelo explicó que “generalmente permanecen sobre la superficie del agua, aunque es una época del año inusual porque generalmente aparecen cuando se registran temperaturas más elevadas”.
Las personas alérgicas “deben tener precaución porque la toxina es más fuerte que la presente en las aguas vivas tradicionales y, ante cualquier reacción, se recomienda consultar al médico”, puntualizó.