Le interceptaron el paso y le advirtieron que si no les entregaba todo lo que tuvieran le apuñalarían allí mismo. La víctima empezó a entregarles sus cosas. Les dio el teléfono celular LG.
Los perpetradores no se dieron por satisfecho y le exigieron que entregara también la campera que tenía puesta. Era una campera azul marino muy abrigada. La víctima debió sacársela y entregarla a los desconocidos.
Finalmente los perpetradores se dieron por satisfechos, y emprendieron la fuga. La víctima presentó la denuncia policial de lo que le acababa de pasar.