“Si vos tenés un supermercado, podrás poner cuantos supermercados quieras y te habilita la comisión del supermercado, pero no podés poner un almacén”.
“Han avanzado sobre un modelo económico los supermercadistas, sobre el modelo económico de ir abriendo pequeñas sucursales, en vez de grandes superficies, pequeñas sucursales”.
“Entonces, con una camioneta que lleva y trae las cosas, con un cajerito y un reponedor, te distorsionan todo el comercio del barrio y afecta la competencia normal de lo que es”.
“Te trasladan los precios abusivos, te trasladan las promociones que no tienen y cuando mirás el barrio, cerraron 8 kioscos, 10 almacenes, y te quedaste con 18 cuentapropistas menos y 50 o 60 empleos”.
Blás diferenció esta situación de las grandes superficies comerciales.
“Si es un supermercado, vamos arriba. No sé, ahí en Solana, de Boto, tiene Inglesa tan enfrente, supermercado que creo que también, todos tienen una superficie mayor a 200 metros, que es lo que lo marca como grande superficie”.
“Y todos tuvieron que pasar por la comisión de supermercadistas, que estudia la conveniencia, el mercado, entre otros”.
“Ahora, si vos querés meterte en La Capuera con un local de 50 metros, no, no, porque me matás toda la historia”.
El senador sostuvo que el objetivo no es eliminar la competencia, sino establecer límites cuando una práctica comercial puede perjudicar a otros comerciantes.
“Si bien el principio es la libertad en cuestiones de competencia de mercado y de defensa del consumidor, hay limitaciones propias a todos los modelos de explotación comercial que limitan cuando una práctica abusiva trata de monopolizar o hacer oligopolio sobre determinada explotación comercial”.
“Y bueno, esto es precisamente, ante esa práctica que termina siendo abusiva, ponerle una limitación”.