Según informó el periodista de FM GENTE Marcelo Gallardo en su cuenta de X, las víctimas fueron Roberto Swift Ros Ignace de Olano Boyle, su hija Inés Gabriela Victoria Catherine de Olano Benavides, de 19 años, y Luis Eduardo Martínez Porto, de 21 años, novio de la joven.
Roberto de Olano recibió un disparo en la cabeza mientras dormía, mientras que su hija y Martínez Porto fueron asesinados a balazos en el living de la vivienda. El arma utilizada habría sido una pistola calibre 6.35 milímetros. No se encontraron signos de ingreso forzado, aunque desaparecieron dinero, joyas y el automóvil de De Olano.
Los cuerpos fueron encontrados varios días después por el jardinero David Mena y el cuidador de la vivienda, Eugenio Calistro, este último fallecido. El fuerte olor que había en la casa llevó al hallazgo de los tres cuerpos, que se encontraban en avanzado estado de descomposición.
Desde el comienzo de la investigación, la Policía señaló como principal sospechoso a Marcelo Franca Paz, un joven brasileño de 20 años que trabajaba como chofer de confianza de De Olano. Tras el crimen, huyó en el automóvil de la víctima hacia la frontera, donde posteriormente quemó el vehículo y cruzó hacia Brasil.
Franca Paz nunca fue extraditado a Uruguay, debido a que la legislación brasileña impide la entrega de sus ciudadanos. Con el paso de los años, trascendió que continuaría con vida y en libertad en Brasil.
El caso también quedó rodeado de distintas versiones sobre la vida y los negocios de Roberto de Olano. Se habló de actividades vinculadas a piedras preciosas, cafetales, una procesadora láctea, neumáticos e inmobiliarias, entre otros negocios.
Años después también surgieron testimonios que alimentaron otras hipótesis. Una prima hermana de De Olano aseguró haberlo visto conversando con personas que identificó como integrantes de la CIA en la embajada de Estados Unidos en Buenos Aires, el mismo día del golpe militar de 1976. Nunca se pudo confirmar una relación entre ese episodio y el triple crimen.
Una de las hipótesis manejadas por la investigación apuntó a que Franca Paz habría cometido los asesinatos por orden de alguna persona vinculada al crimen organizado en Brasil. Sin embargo, tampoco esa hipótesis logró ser confirmada judicialmente.
La historia del chalet también tuvo su propio recorrido. La propiedad fue declarada herencia yacente en 1990 y quedó durante años en medio de disputas judiciales. Finalmente fue subastada.
A 39 años del crimen, el caso continúa sin una condena y sin una respuesta definitiva sobre qué ocurrió aquella noche de setiembre de 1987. El chalet cambió de nombre y de dueños, pero el misterio detrás del triple asesinato sigue sin resolverse.
(Foto: Marcelo Gallardo vía X)