Cuando la víctima notó la falta de sus pertenencias se dio aviso a la policía y tras el arribo de los efectivos se chequearon las cámaras de seguridad del lugar en las que pudieron ver cómo el joven había ingresado a la iglesia, había cumplido con los rituales y luego había concretado el hurto.
El accionar del joven también fue observado por sorpresa por una mujer que rezaba en el templo y que luego fue interrogada por la fiscalía.
El valor de lo robado fue avaluado en 1.600 dólares ya que, además de la bicicleta, en el bolso había lentes y otros objetos.
Si bien al momento de concretar este hurto Martínez Sosa no tenía antecedentes penales, luego fue condenado por un delito de violación de domicilio en concurrencia fuera de la reiteración con un delito de hurto en grado de tentativa. A raíz de esto había sido condenado a la pena de cinco meses de prisión en régimen de libertad vigilada.
Fiscalía y defensa acordaron procedimiento abreviado que fue aceptado por el Juez y Lucas Rafael Martínez Sosa se declaró culpable y reconoció los hechos.
Fue condenado a cumplir una pena de seis meses de prisión.