Bernárdez dijo que, tras el inicio, “la gente se empezó a apropiar del proyecto”.
“Después de la Capilla seguimos por otras casas. Ya llevamos más de 70 recuperadas. Se nota, además, en el pueblo esa ‘lavada de cara’, que es más: es una presentación del pueblo en su máxima expresión de identidad patrimonial. Todas las casas están resurgiendo. Ahora tienen una vida, lo que siempre debió haber sido”, destacó.
“A la gente no hay que convencerla. Nos viene a preguntar: ¿y a mi casa cuando te toca?”, narró.