Broquen dijo que la situación “no era nada fácil. Hablamos con el padre del novio, que nos pareció que había entendido la situación y nos dijo que nos iba a ayudar a sacar a los invitados, aunque la mayoría eran huéspedes… Después de acercó el novio y nos dijo que no iba a cortar la fiesta, que recién empezaba” y había cerca de un centenar de invitados, relató.
“Les costaba entender que era una orden de Presidencia”, afirmó.
“No llegó a pegarnos, pero se enojó bastante. En un momento nos dio la espalda y volvió a la reunión. Por suerte su padre era muy lógico… No le querían decir nada a la novia. Pero por suerte lo entendieron y a las ocho la novia anunció que se terminaba la fiesta. Hubo abucheos, silbidos, pero se empezaron desconcentrar y ya para las 9 de la noche no quedaba nadie”, expresó.
“Están todavía aquí. Están tratando de salir hoy del país. No nos han pedido nada. Pero seguramente nos pidan volver en algún momento y terminar la fiesta… Va a ser una fiesta al año de celebración de esta boda. Por suerte se casaron, porque la ceremonia fue a las 4… Pero no lo pudieron festejar”, agregó.
Informó que ahora “la idea es achicar la operación” de las empresas del grupo “lo más posible y cerrar. Habrá que tomar el recurso del seguro de paro (con los empleados), que no es simpático. Pero estamos sin otra alternativa e intentando calcular lo que van a ser las pérdidas”, subrayó.