“En ese momento, el señor corre y le dice a la madre que había un tipo armado… Las madres se asustaron. Y dos de ellas entraron corriendo hacia la cancha, gritando y avisándonos a los técnicos que había una persona armada. Los niños se asustaron ye empezaron a correr hacia un lado, hacia el otro. Los técnicos los llamamos, los juntamos en un costado de la cancha, bien retirados de la calle, a unos 70 u 80 metros, y esperamos a ver qué pasaba”, narró.
“Uno de los hombres sube a una moto y se va. El otro lo siguió. Y ahí terminó la situación. Esperamos un poco, que no hubiera tiros ni nada, y hablamos con los técnicos y decidimos seguir el partido. Y quedó en eso. Nadie disparó, ni nada… A los 10 o 15 minutos vino la Policía y anduvo mirando… Pero no estuvo en la cancha”, destacó García.