Leandro Arévalo, abogado de la fundación, indicó la gran mayoría de las víctimas tienen entre 0 y 14 años, con un porcentaje mucho mayor de niñas que de niños.
La Fundación Capullos realizó en Maldonado un conversatorio sobre abuso sexual bajo el lema “visibilizar lo invisible”, en la Azotea de Haedo.
Del encuentro participó el abogado e integrante de la Fundación, Leandro Arévalo, quien dialogó con la Página Central de la Revista de FM GENTE. Arévalo sostuvo que el abuso sexual “está instalado hace mucho tiempo” en la sociedad.
Explicó que muchas víctimas no denuncian por culpa, miedo o vergüenza, principalmente por temor a la exposición. “Son situaciones en las cuales quieren una respuesta, pero en lo posible que se mantenga en anonimato para que no les afecte en su vida personal”, expresó.
Arévalo aclaró preferir no dar cifras exactas porque las estadísticas “son muy finas”, pero indicó que la mayoría de los casos se concentran en Montevideo, Canelones y Maldonado, en ese orden. La gran mayoría de las víctimas se ubica entre los 0 y los 14 años, con un porcentaje mucho mayor de niñas que de niños.
El abogado señaló que los delitos sexuales suelen ocurrir en ámbitos cercanos a las víctimas. “Es en ambientes familiares o cercanos a la familia, casi siempre en situaciones en donde hay una persona a cargo del cuidado, y que no solo no ejerce el cuidado, sino que se pasa y transgrede de forma opuesta a lo que tiene que hacer”, indicó. Agregó que estos delitos son indiferentes a las distintas realidades socioeconómicas.
Respecto a los tiempos procesales, Arévalo detalló que ante una denuncia se activan dos intervenciones: una rápida, en juzgados especializados en delitos sexuales y violencia de género, que dispone medidas preventivas como la prohibición de acercamiento y la tobillera por 180 días; y otra a cargo de Fiscalía, que investiga el delito y puede demorar más tiempo. “La tobillera no es en sí una pena, sino que es una forma de controlar que se cumpla esta medida de prohibición de comunicación y acercamiento”, aclaró.
Sobre cómo la víctima transita el proceso judicial, Arévalo afirmó que en muchas situaciones es “espantoso”. “Es una tragedia que hay que vivir, y por eso también la Fundación brinda este servicio de acompañamiento psicológico para también ayudar ahí”, sostuvo. La Fundación brinda acompañamiento psicológico a las víctimas, además del asesoramiento legal.
Consultado si le generaba frustración cuando una víctima decide no avanzar con la denuncia, incluso en casos con evidencia contundente, Arévalo afirmó que su voluntad es lo principal. “Es ella quien fue agredida, quien fue lesionada; lo menos que vamos a hacer es irrespetarla lesionándola nuevamente no haciendo lo que ella quiera”, expresó.