Los precios de las banderas de tela que colgó entre las columnas del cantero central de la Avenida Alvariza van desde los 150 pesos hasta los 350 pesos y no le quedan muchas. En el piso, dentro de una especie de balde, exhibe banderas más pequeñas que también tienen buena salida, asegura a FM Gente.
El muchacho tiene claro qué futuro quiere para su país y no pierde oportunidad de destacar la figura de su candidato ante quien se detenga con algunos minutos disponibles para escucharle. Hace campaña en veda el vendedor.
Pero cuando algún potencial cliente se detiene, se cuida muy bien de dar su opinión. En cambio, se convierte en un buen asesor sobre cuál es la bandera que luce mejor según el destino que se le quiera dar y la calidad del material que la hará duradera, quizás hasta las próximas elecciones nacionales.
Fernando dice que le encantaría una segunda vuelta porque eso haría su negocio todavía más rentable. Pero puede más su corazón, confiesa. Y una vez más se enfrasca en una acérrima defensa del presidenciable. Después cuenta que esta es la primera vez que se le ocurre vender banderas en Maldonado y, con una gran sonrisa, indica que fue una muy buena decisión.
Un cliente se acerca en moto y Fernando interrumpe su acalorada conversación para intentar venderle la última de las que –asegura- son las más lindas banderas. Bajo el picante sol primaveral, Fernando coloca la vigésima bandera en manos de un cliente. En la esquina cruzada y con un puesto menos a tiro de los conductores, lo observa su padre con una sonrisa. Casi podría decirse que lo envidia.